En un esfuerzo por mejorar la localización de personas desaparecidas, madres buscadoras de la Ciudad de México compartieron sus conocimientos y técnicas de rastreo con policías de investigación durante jornadas de capacitación los pasados 20 y 21 de agosto en la colonia Lindavista.
El evento, organizado por la Comisión de Búsqueda de la capital, surgió de la necesidad de complementar la formación oficial, que las familias consideraron insuficiente. “Fue mitad y mitad: nosotras enseñamos cómo buscamos, y la Comisión dio la teoría”, explicó Jaqueline Palmeros, del colectivo Una luz en el camino.
Con 6 mil 698 personas desaparecidas en la CDMX y 14 mil 398 en el Estado de México, la colaboración entre autoridades y familiares se vuelve crucial para aumentar las posibilidades de localización. Palmeros reconoció la disposición de algunos funcionarios y policías, pero subrayó que “quienes tendrían que prepararse para estas búsquedas son ellos, como funcionarios públicos, ministerios públicos, que deberían estar haciendo este trabajo por obligación, no por necesidad”.
Las madres buscadoras no recibieron remuneración económica por su participación, aunque sí existen precedentes en otras entidades donde se han destinado fondos a talleres de búsqueda. Esta capacitación representa un paso hacia la colaboración y sensibilización de las autoridades, pero también evidencia las deficiencias persistentes en la preparación institucional frente a la crisis de desapariciones.
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