El senador Gerardo Fernández Noroña confirmó la adquisición de una residencia en Tepoztlán, Morelos, valuada en 12 millones de pesos. Según explicó, la compra se realizó a través de un préstamo hipotecario y está registrada en su declaración patrimonial pública.
La información generó cuestionamientos sobre la congruencia entre su discurso político, en ocasiones ligado a la austeridad, y el valor de los bienes adquiridos. Además, durante el mismo año, el legislador adquirió un automóvil Volvo de 650 mil pesos, lo que también despertó debate sobre la dimensión de su patrimonio.
Fernández Noroña defendió su situación asegurando que no tiene obligación personal de ser austero y recordó que sus orígenes eran modestos, señalando: “Yo era franciscano porque como hijo del pueblo estábamos bien fregados de ingreso económico. Y éramos franciscanos, no porque quisiéramos, sino porque esa era nuestra condición, éramos pobres”.
El caso ha generado comentarios de analistas y ciudadanos sobre la transparencia de los funcionarios y la relación entre sus declaraciones públicas y su capacidad económica.
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