Investigadores analizan terapias combinadas que buscan reducir la inflamación y ralentizar el avance de enfermedades neurodegenerativas.
Investigadores del Hospital Houston Methodist estudian una nueva estrategia para combatir enfermedades neurodegenerativas como la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), el Parkinson y el Alzheimer. Se trata de modificar la respuesta del sistema inmunitario para reducir la inflamación asociada con el daño neuronal.
El enfoque se centra en dos tipos de células del sistema inmune: las células T reguladoras (Tregs), encargadas de controlar la inflamación, y las células mieloides, que en determinadas circunstancias pueden contribuir a mantener procesos inflamatorios relacionados con la neurodegeneración.
De acuerdo con los investigadores Stanley Appel y Aaron D. Thome, las terapias dirigidas únicamente a uno de estos mecanismos podrían tener un alcance limitado. Por ello, el equipo evalúa tratamientos combinados capaces de restaurar la función de las Tregs y, al mismo tiempo, reducir la actividad de las células mieloides proinflamatorias.
«Algunas de nuestras estrategias para potenciar la función de los Tregs han mostrado resultados prometedores, pero su eficacia puede verse limitada cuando las células mieloides proinflamatorias permanecen sin tratar», explicó Thome.
Las investigaciones previas del equipo mostraron que una terapia basada en células T reguladoras fue segura y tolerable en ensayos clínicos. Estos ensayos fueron realizados con pacientes de esclerosis lateral amiotrófica, una enfermedad neurodegenerativa que afecta las neuronas responsables del movimiento muscular. Actualmente, los científicos analizan si una combinación de tratamientos inmunológicos podría ofrecer un efecto neuroprotector más amplio y contribuir a ralentizar la progresión de enfermedades como el Parkinson y el Alzheimer.
Un estudio publicado en 2025 por integrantes del grupo de investigación encontró que la combinación de interleucina-2 en dosis bajas y agonistas del receptor GLP-1 produjo efectos inmunomoduladores adicionales en modelos experimentales, al mejorar la función de las células T reguladoras y reducir señales asociadas con la inflamación.
Para los investigadores, estos resultados respaldan la posibilidad de desarrollar terapias de doble acción dirigidas a corregir alteraciones del sistema inmunitario vinculadas con la neurodegeneración.
«Creemos que la disfunción inmunitaria es un factor central y potencialmente tratable de la neurodegeneración», señaló Thome. «El objetivo es traducir estos conocimientos en tratamientos que puedan ralentizar o detener la progresión de la enfermedad».
Aunque las investigaciones se encuentran en distintas etapas de desarrollo y aún se requieren nuevos ensayos clínicos, los estudios del Houston Methodist apuntan a una línea de investigación cada vez más explorada: el papel del sistema inmunitario como un posible objetivo terapéutico para algunas de las principales enfermedades neurodegenerativas.
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