La gobernadora rechazó las acusaciones de injerencia en el Poder Judicial y aseguró que el proceso por violencia familiar que enfrenta el exdirigente de Morena debe resolverse conforme a la ley.
La gobernadora de Morelos, Margarita González Saravia, rechazó las acusaciones del exdirigente estatal de Morena, Ulises Bravo Molina, quien la señaló de presunta injerencia en el Poder Judicial tras ser vinculado nuevamente a proceso por el delito de violencia familiar.
Entrevistada sobre las declaraciones del medio hermano del exgobernador Cuauhtémoc Blanco Bravo, la mandataria negó cualquier intervención de su administración en el proceso judicial y sostuvo que el caso corresponde exclusivamente a las autoridades competentes.
«Que lo resuelva él, nosotros no tenemos nada que ver», respondió.
González Saravia señaló que Ulises Bravo enfrenta un procedimiento legal que inició hace varios años y afirmó que será el Poder Judicial el encargado de resolver el caso conforme a derecho.
Luego de que Bravo cuestionó el desempeño de la actual administración estatal, la gobernadora aseguró que el exdirigente morenista carece de autoridad para emitir ese tipo de señalamientos.
«No tiene ninguna calidad moral para criticar. Gobernaron en su momento y que el pueblo de Morelos juzgue; nosotros estamos trabajando y estamos muy satisfechos», declaró.
Las declaraciones de la mandataria se producen un día después de que la Tercera Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Morelos revocó el auto de no vinculación a proceso que beneficiaba a Ulises Bravo y ordenó que enfrente nuevamente un proceso penal por presunta violencia familiar en agravio de su expareja.
El exdirigente de Morena acusó públicamente a la titular del Ejecutivo estatal de influir en la decisión judicial, versión que fue rechazada por la gobernadora.
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