El delantero español dejó la Roja en 2023 como protesta por el caso Rubiales. Tres años después levantó la Copa del Mundo y protagonizó un emotivo reencuentro con Jenni Hermoso.
La historia de Borja Iglesias va mucho más allá de los goles. Antes de convertirse en campeón del mundo con España en 2026, el delantero tomó una de las decisiones más significativas de su carrera: renunciar voluntariamente a la selección nacional en solidaridad con Jenni Hermoso, tras el beso no consentido que recibió por parte del entonces presidente de la Real Federación Española de Futbol, Luis Rubiales, durante la premiación del Mundial Femenil de 2023.
En aquel momento, Iglesias publicó un mensaje que dio la vuelta al mundo: «He tomado la decisión de no volver a la Selección hasta que las cosas cambien». La postura fue interpretada como un respaldo a Hermoso y una exigencia de cambios dentro del futbol español, aun cuando ello significaba poner en riesgo su futuro con la Roja.
Borja Iglesias nunca había convivido con Jenni Hermoso. Sin embargo, consideró que lo ocurrido durante la ceremonia de premiación del Mundial Femenil trascendía lo deportivo y requería una postura pública.
Su renuncia coincidió con una crisis institucional que derivó meses después en la salida de Luis Rubiales de la presidencia de la Federación Española de Futbol.
Con ese cambio, el delantero regresó a las convocatorias bajo la dirección técnica de Luis de la Fuente, quien lo incluyó en el plantel que disputó el Mundial de 2026.
Después de la semifinal frente a Francia, Borja Iglesias y Jenni Hermoso coincidieron por primera vez en persona. La ahora futbolista de Tigres Femenil y el delantero protagonizaron un largo abrazo que rápidamente se viralizó en redes sociales.
La imagen representó el cierre simbólico de uno de los episodios más complejos que ha vivido el futbol español en los últimos años.
Tras conquistar el título mundial frente a Argentina, Borja volvió a buscar a Jenni Hermoso frente a las cámaras de TUDN.
Visiblemente emocionado, el delantero aseguró que el campeonato representa la continuidad del camino abierto por la selección femenina campeona del mundo en 2023 y por la generación masculina que ganó el Mundial de Sudáfrica 2010.
«Ya nos teníamos mucho cariño sin conocernos, y ahora que nos hemos abrazado fue algo súper especial».
Con lágrimas en los ojos, añadió una frase que rápidamente se convirtió en una de las más compartidas tras la final:
«Cuando tomas decisiones desde el corazón, las cosas salen bien».
El gesto de Borja Iglesias ha sido reconocido por aficionados y analistas como un ejemplo de que el liderazgo en el deporte también se construye fuera del terreno de juego, defendiendo principios como el respeto, la igualdad y la solidaridad.
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