Biomarcadores epigenéticos orientan prevención personalizada contra deterioro cognitivo
La prevención del deterioro cognitivo incorpora herramientas de neurociencia, medicina de precisión y biomarcadores epigenéticos para evaluar cómo los hábitos influyen en la salud cerebral. Este enfoque permite observar factores asociados con alimentación, sueño, estrés y actividad física, variables relacionadas con el bienestar integral durante el envejecimiento.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), 57 millones de personas vivían con demencia en 2021 y cada año se registran casi 10 millones de nuevos casos. La demencia se mantiene como una de las principales causas de discapacidad y dependencia entre personas mayores a escala global.
La Comisión Lancet sobre demencia publicó en 2024 una actualización sobre prevención, intervención y atención. El reporte identificó 14 factores de riesgo modificables y estimó que hasta 45% de los casos podrían prevenirse o retrasarse mediante acciones sostenidas durante la vida.
El Dr. Hernán Cerna, presidente y director académico de Isora Neurociencia, planteó la necesidad de atender señales previas al deterioro cognitivo. «Muchas personas viven agotadas, inflamadas, ansiosas o con síntomas que nadie logra explicar. Nosotros trabajamos desde el origen biológico, neurológico y emocional de cada persona», afirmó el especialista en información para NotiPress.
La salud cerebral se relaciona con la genética, pero también con hábitos cotidianos y condiciones del entorno. En esa línea, los biomarcadores epigenéticos permiten analizar cómo factores externos pueden vincularse con la expresión genética de cada persona, según el enfoque clínico presentado por Isora Neurociencia.
Los Test de Biomarcadores Epigenéticos ofrecen información sobre alimentación, estrés, sueño y estilo de vida. Con esos datos, especialistas pueden diseñar rutas de prevención y bienestar más personalizadas, orientadas a necesidades particulares y no solo a indicadores generales de salud.
La neuroplasticidad también ocupa un lugar central en este abordaje. «El cerebro cambia físicamente cuando aprendemos algo nuevo, y estas transformaciones continúan ocurriendo toda la vida», señala una de las premisas utilizadas por Isora Neurociencia para explicar su trabajo.
Actividades como aprendizaje continuo, interacción social, ejercicio físico, nutrición adecuada y manejo del estrés figuran entre las prácticas asociadas con la preservación de funciones cognitivas. La Comisión Lancet incluyó variables de salud, educación, entorno y estilo de vida dentro de los factores modificables vinculados con demencia.
Isora Neurociencia desarrolla tratamientos personalizados basados en neurociencia y medicina de precisión. La organización reporta presencia internacional y más de dos décadas de experiencia en más de 40 países, con una visión que integra mente, emociones, sistema inmunológico y metabolismo.
La OMS señala que la demencia resulta de distintas enfermedades y lesiones que afectan al cerebro, entre ellas el Alzheimer, considerado su forma más común. Frente a ese panorama, especialistas en neurociencia y medicina de precisión ubican la prevención cerebral como una línea de atención vinculada con hábitos, detección temprana y calidad de vida.
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