La actividad reunió a familias, estudiantes y promotores ambientales en una jornada de educación ecológica y convivencia comunitaria.
Más de 300 familias participaron este domingo en una jornada de educación ambiental realizada en la ribera del Río Cuautla, donde niñas, niños y adultos llevaron a cabo actividades orientadas al cuidado de los ecosistemas y la recuperación de espacios naturales.
La actividad formó parte de la edición número 35 de Biosenderos de Paz y Buen Vivir, un programa que busca fomentar la convivencia comunitaria y fortalecer la conciencia ambiental mediante acciones prácticas y recreativas dirigidas a personas de todas las edades.
Uno de los momentos centrales de la jornada fue el lanzamiento de cápsulas elaboradas con semillas de especies nativas de la región, una dinámica que busca promover la restauración ecológica y sensibilizar a las nuevas generaciones sobre la importancia de conservar la biodiversidad local.
Durante el encuentro, las familias participaron en actividades educativas, talleres y dinámicas enfocadas en el conocimiento del entorno natural, así como en la importancia de proteger los recursos ambientales que forman parte del patrimonio de Morelos.
Especialistas en educación ambiental señalan que este tipo de acciones contribuyen a fortalecer el vínculo entre las comunidades y su entorno, además de generar conciencia sobre los retos que enfrentan ecosistemas como ríos, barrancas y áreas verdes urbanas.
La ribera del Río Cuautla se ha convertido en uno de los espacios donde se desarrollan actividades de participación ciudadana enfocadas en la conservación ambiental y la apropiación responsable del territorio.
Las jornadas de Biosenderos de Paz y Buen Vivir se realizan cada domingo e incluyen talleres bioculturales, actividades recreativas y experiencias educativas orientadas a promover una cultura de respeto y cuidado del medio ambiente.
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