Participantes pintaron, rompieron y reconstruyeron piezas de cerámica como parte de una dinámica terapéutica enfocada en emociones, resiliencia y bienestar personal.
El arte se convirtió en una herramienta para hablar de emociones, pérdidas y resiliencia durante un taller de arteterapia realizado en el Parque Melchor Ocampo, donde participantes vivieron una experiencia enfocada en el bienestar emocional y la reconstrucción personal.
La actividad se desarrolló en coordinación con el Ayuntamiento de Cuernavaca, a través de la Secretaría de Desarrollo Humano y Participación Social y la Dirección de Infraestructura y Casas de la Cultura del Instituto de Cultura de Cuernavaca.
Guiadas por talleristas y psicólogas especializadas, las personas asistentes pintaron piezas de cerámica utilizando colores, formas y elementos creativos para expresar sentimientos, pensamientos y experiencias personales.
Sin embargo, la parte más simbólica del ejercicio llegó después: las piezas fueron quebradas intencionalmente como representación de pérdidas, momentos difíciles o fracturas emocionales que pueden formar parte de la vida.
Posteriormente, cada participante reconstruyó su pieza uniendo los fragmentos con pegamento, en una dinámica diseñada para simbolizar resiliencia, sanación y la posibilidad de volver a empezar después de situaciones complejas.
Las especialistas explicaron que este tipo de ejercicios ayudan a canalizar emociones, fortalecer la autoestima y comprender que incluso después de experiencias difíciles es posible reconstruirse.
Además del componente terapéutico, la jornada dejó momentos de convivencia y reflexión entre asistentes, quienes coincidieron en la importancia de abrir espacios comunitarios enfocados en la salud emocional mediante el arte y el contacto con la naturaleza.
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