En México, cumplir 50 años implica enfrentar una creciente carga de enfermedades crónicas que ya impacta la vida diaria de millones de personas, principalmente por padecimientos como la hipertensión y la diabetes.
Datos de la Encuesta Nacional sobre Salud y Envejecimiento en México indican que la hipertensión afecta al 41.5% de la población mayor de 50 años, mientras que una cuarta parte vive con diabetes, dos condiciones que requieren atención médica constante y tratamientos prolongados.
Dentro de los más de 32 millones de personas en este rango de edad, estos diagnósticos no solo representan un problema de salud, sino también una presión creciente sobre los servicios médicos y las familias, debido a la necesidad de seguimiento continuo.
El estudio también señala que la prevalencia es mayor en mujeres, especialmente a partir de los 60 años, cuando más de la mitad presenta hipertensión. Esta situación implica controles frecuentes, apego a tratamientos y vigilancia permanente.
Además, cerca del 9.3% de las personas mayores de 50 años reporta limitaciones para realizar actividades cotidianas como hacer compras o manejar dinero, lo que refleja un impacto directo en su autonomía.
A esto se suman factores emocionales: aunque los síntomas depresivos han disminuido en comparación con años anteriores, aumentan entre personas mayores de 80 años, lo que evidencia una carga integral que va más allá del diagnóstico médico.
El panorama apunta a un envejecimiento con mayor presencia de enfermedades crónicas, lo que plantea retos para mejorar la calidad de vida y fortalecer la atención médica en este sector de la población.
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