El relevo en la Secretaría de Seguridad Pública de Morelos abrió un debate de fondo sobre los resultados en materia de seguridad, la actuación de policías y la relación entre autoridades y alcaldes, durante la mesa de análisis Panorama 360.
RELEVO EN SEGURIDAD: “GOLPE DE TIMÓN” TRAS CRISIS
El análisis partió de la salida de Miguel Ángel Urrutia Lozano y la llegada de un mando militar, en medio de un contexto marcado por violencia, cuestionamientos institucionales y presión social.
“Se tenía que dar un golpe de timón… dar un golpe en la mesa para hacer un cambio”, señaló Héctor Raúl González.
La mesa coincidió en que la decisión refleja la necesidad de corregir fallas en una de las áreas más sensibles del Gobierno estatal.
Durante la discusión se abordaron hechos recientes que han impactado la percepción de seguridad en la entidad.
“Pensar que 10 personas son asesinadas en un bar… eso es de verdad el luto para el Estado de Morelos”, advirtió Michelle Onofre.
La investigadora subrayó que la extorsión en distintas regiones del estado se ha convertido en una práctica extendida que afecta directamente a negocios y ciudadanía.
Uno de los puntos más críticos fue la presunta cercanía entre autoridades de seguridad y alcaldes señalados por irregularidades.
“No lo queremos como amigo de los alcaldes… lo queremos como un funcionario que sea amigo de la ciudadanía”, sostuvo Héctor Raúl González.
En ese sentido, se cuestionó que el ex Secretario defendiera públicamente a actores políticos bajo sospecha, lo que, señalaron, debilitó la confianza institucional.
ACUSACIONES DE COLUSIÓN Y FALTA DE ACCIÓN
El debate también incluyó señalamientos directos sobre la posible participación de policías en actos delictivos y la falta de operativos contundentes.
“Son criminales con uniforme y con placa… y los están dejando actuar”, afirmó Pedro Tonantzin.
Se mencionaron casos como el de Huitzilac, donde, según lo expuesto en la mesa, no se actuó contra elementos policiacos señalados.
Otro de los ejes fue la debilidad en la integración de investigaciones, lo que ha derivado en liberaciones judiciales.
“La carpeta de investigación no estaba bien y por eso no se le vincula a proceso”, explicó Michelle Onofre.
La mesa coincidió en que la coordinación entre seguridad pública y fiscalía sigue siendo un punto crítico.
Sobre la llegada del nuevo mando, se planteó una postura cautelosa.
“No tenemos ningún antecedente que nos permita decir que va a hacer un excelente trabajo”, advirtió Pedro Tonantzin.
Sin embargo, también se reconoció que la exigencia social obliga a resultados inmediatos.
“La curva de aprendizaje tiene que ser muy corta porque la gente ya no está para esperar”, señaló Héctor Raúl González.
Entre los principales retos se señalaron la depuración de policías municipales, la transparencia en las acciones y la cercanía con la ciudadanía.
“Tiene que entender que es un cargo civil y que tiene que estar informándole a la sociedad”, afirmó Pedro Tonantzin.
Además, se advirtió que los operativos deben traducirse en resultados reales y medibles, no solo en presencia en calles.
El cambio ocurre también en medio de presión del gremio de abogados y cuestionamientos públicos sobre el desempeño institucional.
“La ciudadanía ya estamos en un momento en el que viene la exigencia de resultados”, puntualizó Michelle Onofre.
El relevo en la Secretaría de Seguridad marca un punto de inflexión en la estrategia estatal, en un contexto donde la violencia, la desconfianza en corporaciones y los señalamientos a autoridades colocan a la nueva administración bajo una exigencia inmediata de resultados.
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