Los Seattle Seahawks se proclamaron campeones del Super Bowl LX al vencer con autoridad a los New England Patriots por 29-13 en la final que se celebró este domingo 8 de febrero en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California.
Desde el inicio del partido, Seattle impuso su ritmo y controló el marcador con un sólido desempeño defensivo y eficiencia ofensiva. La defensa de los Seahawks fue un factor determinante al mantener bajo presión al quarterback rival, forzando errores clave que Seattle capitalizó a lo largo del encuentro.
El juego se abrió lentamente, pero los Seahawks marcaron la diferencia en el último cuarto con una serie de touchdowns y goles de campo que ampliaron la ventaja. El running back Kenneth Walker III, con 135 yardas por tierra, fue nombrado MVP del Super Bowl, liderando el ataque terrestre que desbordó a la defensa de Nueva Inglaterra.
Por su parte, los Patriots, liderados por el joven quarterback Drake Maye, lucharon hasta el final, pero no lograron superar la férrea defensa de Seattle y sólo pudieron anotar en el último cuarto. Esta derrota marca el final de una campaña destacada para Nueva Inglaterra, que terminó con récord de 14-3 y su duodécima aparición en el gran juego de la NFL.
El triunfo de Seattle no sólo representa su segundo título de Super Bowl en la historia de la franquicia, el primero desde 2014, sino también una revancha histórica ante los Patriots, quienes les habían ganado en una final anterior hace más de una década.
Además del clima competitivo en el campo, el evento incluyó un espectáculo de medio tiempo con la participación del artista Bad Bunny, en una presentación que marcó tendencia internacional y elevó aún más la celebración del deporte estadounidense.
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